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El tendedero contra contagios

Hay un problema con los tendederos convencionales y se llama contagio. Con que sólo una de las prendas a secar desprenda cierto olor a humedad el resto absorberán ese olor y te pondrán en la obligación de llevarlas puestas hasta que la siguiente lavadora se seque. Consecuencias: el olor llegará hasta las granjas colindantes, donde caballos, aves de corral y granjeros levantarán las orejas al percibirlo y correrán prestos a tu encuentro para iniciar la temporada de celo.

Pero el contagio de los tendederos es también emocional: una prenda con la que hayas fracasado en cualquier intento que se seque junto a una prenda que cumple sus objetivos (el pijama de dormir con Valium, por ejemplo) podrá hacerla partícipe de su desgraciada existencia y hacerle ver las cosas más oscuras. Consecuencias: el pijama de dormir con Valium ya no te da sueño y a los pantalones de correr media horita todos los días para hacer algo de deporte les siguen faltando 20 minutos.

Aaron Dunkerton tiene la solución: su Tendedero Estrella consigue que la circulación del aire entre la ropa sea más eficiente y reduce el contagio al mínimo, a no ser que estés secando al chimpancé de 28 Días Después, le entre hambre y le contagie la rabia a la ropa. Y después de eso, cualquiera plancha.

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